Carnavales

Bullicio, alegría forzada.
Cada febrero,
aproximadamente,
la misma historia:
vamos a disfrazarnos
de lo que queremos ser;
de lo que tenemos a mano;
de lo que sea…
Bullicio estridente,
maquillajes que languidecen
y que al final del día
son autenticas máscaras Nolde:
tristes y eternas;
falsas, huecas,
cansadas.
Amanece y te encuentras
a Cenicienta
sin zapatos, con barba
y vomitando…
El príncipe sosteniéndole,
lamentándose
de haberle prestado
su rouge Dior.