Espacios

No podemos habitar el cielo
por mucho que lo soñemos
como un espacio sólido
donde deambulan nuestros delirios.
Su color es un efecto óptico cambiante,
caprichoso e inestable.
Siempre, “cielo azul”.
Suena extraño nombrarlo negro,
rojo o anaranjado.
Concebida manta protectora,
¿quién imagina que tras él
acecha el universo
ignoto, extremo;
oscuro y brillante.
¿Qué sucede cuando descubres
que no es habitado por dioses,
Ícaros imprudentes o ángeles?
¿Qué sientes cuando sólo intuyes
la tierra firme como cierta
y el infierno incandescente
del núcleo terrestre?

Sólo nos pertenece
el lugar intermedio,
artificial y hecho a medida
con elementos otorgados
desde ambos espacios.
Cuchillos de piedra volcánica
o cristales líquidos
como sustancias sólidas.
Ese es nuestro dominio.
Y la inquietud de avanzar,
crear y destruir,
nuestra naturaleza.
Julia Navas.

Cuestión de espejos

Quién es el maldito culpable,
yo o ese espejo que
refleja la imagen.
De quién es la sonrisa burlona
mofándose de mi estupor.
Quién es la extraña
que baila mientras
permanezco quieta.
Qué paisaje es ese que se divisa
si yo observo escondida
desde mi habitación.
Qué realidad quiero.
Cuál me pertenece de nosotras.
Quién saltará, finalmente,
al otro lado del espejo.