Y Tú

Abres los ojos al mundo
y adivinas un horizonte inmenso,
un pastel completo
listo para ser devorado.
Y tú
hambrienta, te relames.
Y tú
valiente, planeas conquistar
el Universo.
Pero el espacio está invadido
de selva, mosquitos y culebras.
Y el pastel tiene mordidas
todas las esquinas.
No hay rincón que lleve tu nombre.
No hay certezas salvadoras.
No hay un “te doy” sin un “dame”.
Y tú
bordeas cada señal surcada de dientes,
cada silla ocupada
para encontrar tu sitio sin molestar.
Y desde allí, conquistar el terreno
de lo perverso
para pintarlo de blanco
desde tus actos, tu sonrisa
y tus palabras.