Madres de la dignidad

Tam-Tam Press

Por TOÑO MORALA

…. —¿Cuántos venís…? —¡Cinco, Madre, cinco! Abría aquellas barras que hacían los panaderos de los barrios obreros y, dentro iba un trozo de tocino, otro de carne del cocido, un par de lonchas de mortadela (cuando la había) y entremedias metía aceite y azúcar y repartía la pieza en cinco partes; a uno le tocaba en su porción, por decir algo… pues tocino, parte de una loncha de chorizo y aceite con azúcar… no quedaban ni las migas. Años muy duros en los barrios obreros de las grandes ciudades, aquellos principios de los años sesenta y setenta, y así era en todas las casas; se iba repartiendo la pobreza. Qué destreza la de las madres para solventar un montón de problemas y siempre con una sonrisa en la boca, y además los paisanos no ayudaban en nada en las labores de la casa; el duro trabajo y…

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OTRA LENGUA EXTINTA (MI PRIMER POEMARIO EN SOLITARIO)

VIAJES AL FONDO DEL ALSA

17670790_10212264816084165_1846092338_oEl pasado lunes, 10 de abril, salió a la venta mi primer poemario en solitario, Otra lengua extinta, publicado por Suburbia Ediciones dentro de su colección Malas Tierras. 

Suburbia Ediciones publica el que es el primer poemario en solitario del poeta Jose Yebra. Dividido en tres libros: La memoria, Godless Dios y Animales casi domésticos, Otra lengua extinta recorre con maestría y pulso rítmico el pasado y el presente construyendo una poética de la cotidaneidad en la que el mero hecho de poner una lavadora se convierte en un acto de resistencia y arte.

“Sin rodeos, no vas a salir intacto de este poemario. Los poetas miran los pasos que dejan detrás de manera altiva, por encima del hombro, poetizando cada segundo que vivieron. Pero lo siento, no estamos ante un poeta. Porque lo de Jose no es poesía, es guerrilla hecha papel. Avanzar por sus páginas…

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EMPAÑADA

EMPAÑADA

Una mujer mira
a través de los cristales
de una ventana,
pero no ve.
Mira, pero no ve.
Los cristales están empañados;
sus ojos están empañados;
su esperanza está empañada.

No ve el paisaje de tejados
ni sobre ellos,
a los gatos soliviantados
desde que febrero asomó.

Es su vida la que se muestra
en una sucesión de fotogramas,
de imágenes impresionadas
en sepia, difusas,
pasadas a gran velocidad.

Y si no fuera porque conoce
lo que hay tras ellas,
podría empañar , aún más,
los opacos cristales
con el aliento de una carcajada.

La visita, de Julia Navas

Uno de los primeros relatos tras mi vuelta a la escritura. Rescatado, casi perdido. Imperfecto, vacilante, pero los primeros pasos, siempre lo son.

 

 

Y Latina

Protégete del hombre blanco. Dicen que el olor de nuestra piel es fuerte y penetrante; que olemos a bestia, a bosque húmedo, a pecado… Ellos huelen a inmundicia y a orines; sus barbas grasientas tapan esos rostros febriles y hambrientos de deseo por nuestras hembras. Un blanco desnudo es una de las peores visiones que han sufrido mis ojos: cueros macilentos y peludos de distintas y ridículas palideces. No sabría qué decir del cuerpo de una mujer blanca. La primera vez que se me mostró, sufrí uno de los ataques de pánico más intensos que haya tenido nunca; mayor, incluso, que cuando al pobre Malela le fue cortada la mano de un hachazo por el amo, sólo por haber robado unos mendrugos de pan destinados a dar de comer a las bestias. Si un negro osaba mirar a una blanca, nadie lo libraría de recibir unos buenos latigazos. Y…

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Cuentos

Me he inventado un cuento
donde hay personajes
que ocupan el lugar deseado.

No quiero oír hablar rmás
de ese dichoso cuento aprendido
desde tiempos pasados:
Romeo le cuenta su vida,
sus anhelos y necesidades
Y ella,  la imbécil julieta

maternal y solicita,
se cree imprescindible y eterna
Siempre el mismo cuento:
prehistórico, medieval.
contemporáneo, futuro…
Ellos cazan, tú, recolectas.
Siembras, creas, sueñas.

Trenes

Desde la estación,
a la intemperie,
mirando el compás
del movimiento de tus pies:
mecánico, independiente
de lo errático que bulle
en tus pensamientos.
Ninguno de esos trenes es el tuyo
y aún esperas una señal
que te indique
cuál es el viaje a iniciar,
dónde detenerte
y qué nuevo hogar te acogerá.

O quizá, quién sabe,

acabes formando parte

del mobiliario ,

momificado, hierático.

Descanso de palomas

y  compañía silenciosa

del viajero fugaz